martes, 7 de abril de 2015

Rwanda, tras el genocidio

El 6 de abril de 1994 será siempre recordado como el inicio de los cien días trágicos en los que el mundo se cubrió de vergüenza cuando cerró los ojos ante el intento de exterminio de toda una población,ante las torturas y los gritos de ayuda que llegaban desde Ruanda. Durante esos funestos días entre 800.000 y un millón de tutsis (y hutus moderados) fueron asesinados. Eso equivaldría al 11% de la población (un 80% de los tutsis) provocando, además, más de dos millones de refugiados según los datos oficiales.

El 23 de diciembre de 2003, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución en la que declara el 7 de abril como el Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio cometido en 1994 en Ruanda. En la resolución se "alienta a todos los Estados Miembros, las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales competentes, así como a las organizaciones de la sociedad civil, a que observen el Día Internacional con actos y actividades especiales en memoria de las víctimas del genocidio cometidos en Ruanda y a que consideren la posibilidad de promover el cumplimiento de las recomendaciones contenidas en el informe de la Comisión Independiente de Investigación de las medidas adoptadas por las Naciones Unidas durante el genocidio cometido en 1994".Asimismo, se hace también un llamamiento a todos los Estados para que actúen de conformidad con la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, a fin de que no vuelvan a repetirse acontecimientos como los ocurridos en Ruanda en 1994.

Resumen general :

La población de Ruanda está conformada por tres grupos: los HUTU (85% de la población), TUTSI (14% de la población) y los TWA que forman la población indígena.No existe ningún rasgo racial ni lingüístico específico que diferencia a hutus y tutsis.

Antes de la independencia del país y durante el dominio de Bélgica, el país y sus instituciones estuvieron dominados por la minoría tutsi. Sin embargo, desde 1961 hasta 1994, el poder fue asumido por la mayoría hutu. Existía toda una serie tensiones históricas que se habían iniciado en el siglo XV, cuando los tutsis invadieron Burundi, de donde son originarios los hutus. Fue a partir de entonces cuando se las ingeniaron para monopolizar la política, el Ejército y la economía de los hutus, a pesar de que los hutus solo conformaban una mínima parte de la población total. Una pequeña minoría invasora dominando a la gran mayoría. En 1965, por ejemplo, se desencadenó una matanza de hutus, que volvió a repetirse en 1972 con más virulencia incluso: fueron asesinadas más de 200.000 personas. En agosto de 1988 y en diciembre de 1991 se repitieron las matanzas. Según un informe de Amnistía Internacional, más de medio millón de hutus fueron ejecutados entre 1965 y 1991.

En 1994 Ruanda vivió la peor crisis alimentaria en los últimos 50 años, una crisis que se extendió al ámbito económico cuando el país perdió más del 40% de sus exportaciones al caer a la mitad el precio del café. En este contexto y con una población que crecía sin límites, la lucha por el suelo útil enfrento a las dos etnias: tutsis y hutus para desarrollar unos la ganadería y otros la agricultura. Si a esto le sumamos un intento de Estado fallido y el elemento de poder que los belgas concedieron a los tutsis, llegamos al 6 de abril de 1994 y al estallido del genocidio.

El 6 de abril de1994 tuvo lugar el atentado contra el presidente Habyarimana, que durante 20 años había gobernado Ruanda a favor de los hutus, la etnia a la que él mismo pertenecía. Un misil impacto contra el avión presidencial en pleno vuelo,acabando también con la vida del presidente de Burundi.Un día después era asesinada la primera ministra del país,AgatheUwlingiyimana, también hutu, y los 10 soldados belgas que la custodiaban.Los cascos azules se retiran del terreno con lo que los radicales hutus comienzan la matanza.

Los medios jugaron un papel fundamental en la gestación del genocidio ruandés. La «Radio Mil Colinas» llamaba abiertamente al asesinato colectivo, al exterminio de las cucarachas tutsis a golpe de machete. ValerieBemeliki fue una de las seis locutoras que trabajó en la programación especial de la radio Mil Colinas que incitó el genocidio. En las emisiones aprovechaban para arengar a los interhamwe (literalmente “los que trabajan juntos”, milicias hutus especialmente sanguinarias) y desvelaban los escondites de los tutsis. Los mensajes terminaban siempre con un lacónico: a trabajar. Los interhamwe sabían que “trabajar juntos” no era otra cosa que abrir cráneos a machetazos.

“Decíamos: están ahí. Y en cuanto decíamos eso, los asesinos se dirigían a aquel lugar y asesinaban a todo el que se encontrara por allí. Eso quiere decir que mataban a los niños, las madres, las abuelas, los viejos… A todos.” Por todo ello ahora cumple cadena perpetua.

Los métodos utilizados contra los tutsiseran increíblemente despiadados, violaciones en masa y de extrema violencia, amputaciones, asesinatos de ancianos y niños. Algunos ciudadanos incluso pagaban para que se les pegara un tiro en vez de ser asesinados con un machete.






El 2 de mayo, Kofi Annan, manifiesta:

“Cuando los belgas se retiraron quedó claro que las Naciones Unidas no podrían implementar el mandato que tenían, y tampoco, el mandato podía ser cambiado o introducido un refuerzo...No se lo que el Consejo decidirá después de haber revisado y reconsiderado la situación al día de hoy. Si el Consejo va a recomendar un refuerzo, éste debe estar bien equipado, con mucha movilidad y, además, capaz de protegerse a sí mismo. Si no enviamos este tipo de refuerzo... entonces no estoy seguro si serán capaces de establecer el orden y la ley... que llevaría al final de las masacres... aquí estamos observando a personas que están siendo privadas de los más fundamentales derechos, el derecho a la vida, y da la impresión de que no hacemos nada”

Ante esta petición de las Naciones Unidas por reforzar de nuevo la misión UNAMIR, el presidente Bill Clinton firma una Decisión Directiva Presidencial que impone estrictas restricciones al apoyo estadounidense a futuras misiones de paz de las Naciones Unidas. Durante los días siguientes, importantes dirigentes norteamericanos se justifican por no intervenir.

Es a mediados del mes de julio, cuando el Frente Patriótico Ruandés se apodera de Kigali obligando al gobierno hutu radical a huir del país en dirección al Zaire seguido de al menos dos millones de hutus que crearon el campo de refugiados más grande de la historia en Goma, «la ciudad de los muertos». En ese momento, el ejército francés delega el mando de su misión a las tropas etíopes y el FPR forma un nuevo gobierno interino de unidad nacional en Kigali. Esta fecha es considerada como el final del genocidio.

Aunque los agentes directos de las matanzas fueron los mismos ruandeses, no menos cuestionado ha sido el papel de la comunidad internacional que ha influido activa y pasivamente en el clima de violencia interno que azotó al país en las últimas décadas.

Bélgica, potencia colonizadora, desde el principio de su dominio privilegió a la minoría Tutsi. Mientras la iglesia hizo expandir su dominio respecto a los Hutos y los colocó en los mejores puestos de la administración pública. En 1992, ya Bélgica se había enterado a través de su embajador en Ruanda, que se preparaba una solución definitiva al problema étnico, pero nada hizo por evitarlo.

Francia firmó un acuerdo de suministro armamentístico con Ruanda en 1975. Durante ese tiempo, Francia no hizo nada por evitar lo que se veía venir, y además siguió apoyando a ese Gobierno aún sabiendo que financiaba a las milicias radicales.

A fines de 1990, concede un préstamo de 84 millones de dólares "para el desarrollo" y, más tarde un segundo préstamo de 49 millones, "para la realización de diferentes proyectos".

Iniciado el proceso de genocidio, Francia realiza una breve intervención militar los días 7 y 8 de abril mediante la cual evacúa al personal internacional, pero también a unos 400 ruandeses familiares de la élite genocida en el poder, que fueron llevados a París.

En el verano de 1994, Francia interviene militarmente en el momento en que el avance hacia Kigali de los tutsis del Frente Patriótico Ruandés había puesto en desbandada al Gobierno hutu. Esa intervención francesa salvó la vida de algunos tutsis pero, al mismo tiempo, apoyó la huida de los genocidas al este del Zaire.

En EE.UUninguno de sus principales gobernantes, durante el tiempo que duró el genocidio, uso esa palabra para definir lo que ocurría en Ruanda.. La aceptación de la palabra «Genocidio», implicaba, a causa de la legislación internacional para estos casos, la intervención militar inmediata. El Gobierno estadounidense, de forma implacable, ordenó a todos los miembros del Gobierno que omitieran el uso de la palabra «genocidio» y en su lugar, utilizaran la expresión «Actos de Genocidio».

La ONU, en 1993 envió al país la misión (MINUAR) con la finalidad de contener la escalada de violencia que se estaba dando, pero cuando se inició el genocidio, visiblemente preparado y cuidadosamente organizado, el organismo optó por la pasividad.Las fuerzas de MINUAR no recogieron las armas que se distribuían entre los milicianos, a pesar de tener el mandato correspondiente y, en el momento inicial de las matanzas, evacuan el terreno y dejan desprotegidas a las víctimas.

El genocidio fue financiado, por lo menos en parte, con el dinero sacado de programas de ayudas internacionales, tales como la financiación proporcionada por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional bajo un Programa de Ajuste Estructural.

Los países occidentales, tanto Francia como Estados Unidos, prefirieron negar el genocidio y aceptaron la tesis del gobierno ruandés de que lo que estaba ocurriendo era una vuelta a la guerra civil.

Hoy Ruanda es uno de los estados más prósperos del África subsahariana, con un crecimiento medio anual del 8% y, según el Banco Mundial, ofrece "las mejores oportunidades de negocio en el continente", aunque la inmensa mayoría de sus habitantes dependan de la agricultura. La organización Transparencia Internacional lo etiqueta como el menos corrupto de los países africanos.

Sin embargo, Ruanda todavía sufre las consecuencias del genocidio y de la guerra de 1994.La población se divide ahora entre supervivientes y genocidas y permanece sometida a un régimen muy escasamente democrático, bajo el férreo control de una minoría tutsi que ejerce una intensa represión política, y está directamente involucrado en las guerras sucias por el control de las riquezas mineras del vecino Congo.

Enlaces recomendados:

Artículos:

https://oscarmateos.wordpress.com/2014/04/24/los-silencios-sobre-ruanda/

http://www.rtve.es/noticias/20140406/voz-del-odio-del-genocio-ruanda/911460.shtml

http://www.un.org/es/preventgenocide/rwanda/

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/04/04/actualidad/1396642602_045186.html

http://www.elpais.com.uy/vida-actual/perdonar-me-saque-peso.html

Vídeos: 

http://www.un.org/es/preventgenocide/rwanda/resources/onlinevideos.shtml

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